A continuación, un diálogo instrospectivo, como ya muchos escritores han hecho.

En palabras de Unamuno: Racionalmente inexistente, vitalmente deseable.
-Te diré qué te espera:
Un mundo donde la injusticia y al desigualdad no existen. Un lugar donde la guerra es un recuerdo, donde la convivencia es pacífica entre todos. Un lugar de fruto eterno, de cultivo productivo, de belleza inimaginable. De perpetua primavera, de perfecto fruto. Y te preguntarás, ¿cómo llegar hasta ahí?.
-Sí.
-Es sencillo, y tan solo tu vida se verá un poco condicionada. Basta con llevar una vida virtuosa, según las directrices ya establecidas. ¿Qué te parece?.
-Bien, pero... ¿por qué prometes un paraíso y me dejas abandonado en el caos? ¿Por qué me prometes un mundo pacífico, sin desigualdades ni injusticias, y me encuentro con esto? ¿Por qué me ofreces el fruto perfecto, y me otorgas esta árida tierra? Eres un hipócrita. Eres, pero no existes.
¿Por qué no existes?
[G]

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